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Las colillas de cigarro contaminan más el océano que los popotes

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Solo en 2017 se recogieron de las playas más de dos millones y medio de colillas.

¡No seas sucio y recoge tus colillas!

¿Popotes? No, no, no, lo que más contamina los océanos son las colillas de cigarro que terminan en el fondo del mar y la arena una vez que las desecha la gente sucia al terminar de fumar.

De acuerdo con NBC News, los popotes no son el producto que más contamina los océanos —a pesar de todas las campañas recientes para reducir su uso—, sino que de los cinco mil 600 millones de cigarros con filtros de acetato de celulosa (que es un tipo de plástico), dos tercios de ellos terminan en el mar debido a su deshecho irresponsable por parte de los usuarios.

Para combatir este problema, la asociación Cigarette Butt Pollution Project en Estados Unidos, ha estado presionando al gobierno para prohibir este tipo de filtros.

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El fundador de esta asociación, Thomas Novotny, dijo que estos filtros no aportan ningún beneficio para la salud de los fumadores, sino que únicamente se utilizan por comodidad. Al mismo tiempo, las colillas de este tipo que terminan en el mar sueltan sustancias químicas tóxicas para los animales y los humanos.

A pesar de que esta iniciativa aún no ha tenido resultados con el gobierno, el verdadero problema es el hábito de muchos fumadores de no desechar de manera responsable sus colillas, ya que de acuerdo con cifras de Ocean Conservancy, desde hace 32 años más de 60 millones de colillas se han recogido de las playas y un número 5 veces mayor, en las calles de las ciudades.

Así que por favor, repetimos: NO SEAS SUCIO, demuestra tu educación y llévate tus colillas contigo.

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VERIFICACIÓN VEHICULAR, TAN SOLO UN ENGAÑO

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VERIFICACIÓN VEHICULAR, EL ENGAÑO MÁS GRANDE DE LA CDMX…

Artículo de: José Luís Camba Arriola

VERIFICACIÓN AMBIENTAL SÓLO ES RECAUDATORIA; NO MIDE NI MEDIRÁ CONTAMINACIÓN

Por José Luis Camba Arriola (*)

Ciudad de México, a 18 de abril de 2016

CINCO PRECISIONES SOBRE LA VERIFICACIÓN VEHICULAR

1. ¿Qué es?

No es una prueba para medir la emisión de contaminantes que producen los motores. No. Es una prueba para medir la eficiencia en el consumo de un motor.

El Factor Lambda (que es el nombre técnico de la prueba), fue diseñado por el Dr. Brettschneider en 1979 para la compañía alemana Bosch. Su propósito era medir la riqueza de la mezcla en una combustión. Por ejemplo, la relación entre oxígeno (comburente) y gasolina (combustible). Es decir, para saber cuál es la combinación óptima de los dos. Por cierto, que ninguno de ellos es contaminante. Éstas son las variables medibles, las otras (el monóxido y los hidrocarburos) son constantes, o sea, de contraste.

2. ¿Cuándo se inventó?

En 1979. En esos años, después de la crisis del petróleo del 79, en que el precio se disparó 2.7 veces, Jerry Brown Jr., hoy y entonces gobernador de California, conocedor de las consecuencias de la crisis anterior, la del 73, alentó formas de ahorro de combustible para su Estado. Bosch no desperdició la oportunidad y se sumó a la convocatoria (la mayoría de los motores utilizaban componentes eléctricos o electrónicos -bujías, distribuidores, cables, etcétera- fabricados por Bosch).

3. ¿Para qué se inventó?

Para ahorrar gasolina.

En aquellos años, la mayoría de los motores funcionaban con carburador. No contaban con computadoras que les ayudaran a combinar automáticamente el volumen de oxígeno y gasolina; su relación dependía de factores barométricos (altitud y temperatura). Esto impedía que se pudieran regular (en los aviones de carburador, el aire y la gasolina se pueden controlar manualmente dependiendo de estos factores -tienen dos “aceleradores”-, en los vehículos terrestres no).

Como resultado de lo anterior, el gobierno californiano subvencionó (típica actitud demócrata) a las estaciones locales de análisis de eficiencia en el consumo de combustible. Se pretendía, atinadamente, que dependiendo de la época del año y del nivel del mar, es decir, de los factores barométricos, los ciudadanos pudieran saber si tenían que enriquecer o empobrecer la mezcla de aire y gasolina (esto se consigue abriendo o cerrando la esprea -que es un tornillo- del carburador).

El siguiente gobernador, Deukmejian, lo hizo obligatorio (típica actitud republicana) bienalmente para los vehículos de más de seis años y matriculados de 1976 en adelante (los carburadores anteriores no se pueden regular pues carecen de esprea variable).

La prueba recibió el nombre de “Smog Check” puesto que se medía a través del tubo de escape (“smog pipe”) y medía (como sigue midiendo) el balance ideal entre oxígeno y gasolina después de la combustión.

4. ¿Por qué la usamos en la Ciudad de México?

Fácil, para recaudar dinero.

Es un impuesto y nada más. De hecho, el impuesto ideal: los contribuyentes lo pagan pensando que ayudan (contribuyen) a mejorar el ambiente. Es una especie de penitencia por “contaminar”. En un mundo ideal, nos deberían devolver todas las verificaciones que hemos pagado inútilmente para algo que no es lo que dicen que es (sin contar con que los dueños de los Verificentros se han llevado parte de la tajada -mejor sería que Tesorería lo cobrara anualmente, y ya, sin trámites ni intermediarios).

Lo que los contribuyentes no saben es que cuando su automóvil emite más oxígeno de lo normal, no pasa la verificación (significa que la mezcla es demasiado rica y desperdicia oxígeno, por lo tanto consume mayor combustible); por el contrario, cuando emite más dióxido de carbono que el ideal, tampoco pasa (la mezcla es demasiado pobre y desperdicia gasolina, por lo tanto consume mayor oxígeno del necesario).

Ahora bien, si la prueba Lambda fue diseñada para establecer el óptimo consumo de oxígeno y gasolina de un motor, lo correcto sería que la prueba se llevara a cabo, atendiendo a las características específicas del motor y no a las del año de fabricación. Por lo que el error más grande es que una prueba que determina el funcionamiento de un motor específico, sea aplicada de manera general a todos los vehículos que circulan en la ciudad.

5. ¿Su endurecimiento a partir de julio ayudará a que solamente circulen los vehículos menos contaminantes?

Simplemente: no.

Los “contaminantes” medidos por el Factor Lambda son el oxígeno, producido por las plantas, y el dióxido de carbono, por la combustión de cualquier tipo (los animales lo producimos al respirar -una forma de combustión). En exceso, un ser humano sometido a la verificación no la pasa (demasiado dióxido de carbono); una planta cualquiera, de las verdes, tampoco (demasiado oxígeno).

El valor Lambda ideal es 1.000. Si su auto, como el mío, arroja 1.010 significa que consume el 1% más de combustible de lo que idealmente debería. Si su valor es por debajo, por ejemplo 0.950 es que consume 5% más del oxígeno deseable. Aunque en ninguno de los dos casos significa que uno u otro contaminen, pues como ya aclaré: el oxígeno no contamina y el dióxido de carbono tampoco.

Por otro lado, el factor A/F (oxígeno/combustible) de las gasolinas es de 14.71. En la medida que su vehículo se acerque a este número (por ejemplo, el mío es 14.72) será más eficiente (por cierto, que mi automóvil es 2006). Eso significa que sólo que no permitan un margen de uno por ciento en el valor Lambda y 0.01% en el factor A/F, mi vehículo pasará, pero el gobierno no sabrá, ni yo tampoco si contamina más o menos que los demás. A propósito, ese número varía según la marca de la gasolina y la temperatura ambiental.

En fin, que la verificación no mide ni medirá la emisión de contaminantes que producen los vehículos. Ni siquiera, cuando el gobierno la “endurezca”, en el próximo mes de julio. Seguirá recaudando dinero, y mucho, que para eso la usa nuestra tan eficiente administración pública. Pero para nada más. Sin importar que lo haga conscientemente o por ignorancia, que un gobierno engañe a sus ciudadanos en algo tan relevante como su salud o sus impuestos es, al menos, deplorable. Hay mejores aproximaciones para reducir la contaminación y formas más honestas de recaudar dinero.

En resumen, el método para calcular Lambda (Balance de Oxígeno y Combustible) parte de la medición del óxido de carbono, el dióxido de carbono, los hidrocarburos sin quemar y el oxígeno sin consumir en el escape (si se utiliza, como en México, un analizador de 4 gases, debe medirse el nitrógeno -aunque su efecto es prácticamente nulo, sólo 0.05% del oxígeno utilizado). La ecuación compara todo el oxígeno en el numerador y todas las fuentes de carbono e hidrógeno en el denominador para calcular el contenido de oxígeno y combustible; y obtener el valor Lambda para saber la relación hisométrica entre aire y combustible (A/F). “Bosch Technische Berichte”, Vol. 6 (1979) No. 4, páginas: 177-186.

joseluis@camba.ws

(*) Sociólogo y politólogo

NOTA
El doctor José Luis Camba Arriola es egresado de la Universidad Complutense de Madrid, donde realizó estudios en Sociología y Ciencias Políticas, especializándose en Sociología Política (Sociología del Poder: redes y mecanismos formales e informales). Actualmente es consultor político y analista.

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